Luis Reyes Blanc

Este libro analiza un fenómeno histórico de exaltación colectiva, la obsesión que embargó a España en el siglo XVII, enriquecido con su reflejo en el arte. La discusión bizantina sobre si la Virgen fue excluida por Dios del pecado original en el instante de su gestación o en el de su nacimiento, agitó diversos concilios hasta finales de la Edad Media. Pero a finales del XVI, una cuidosa operación de falseamiento histórico generó en Andalucía un clima de exaltación devocional que luego se contagiaría al resto de España.

La confluencia en la devoción inmaculista de una secta de alumbrados sevillanos y de la recientemente fundada Compañía de Jesús desataría la locura en Sevilla, con enormes manifestaciones en apasionada defensa de la Inmaculada Concepción. La trascendencia en el arte fue soberbia. La Inmaculada se convirtió en el tema más repetido de la pintura española. Todos los grandes, de El Greco a Goya, pintarían Purísimas.

La Monarquía española convirtió el Negocio de la Inmaculada (negocio en el sentido de asunto político) en un asunto de estado. Felipe III inició una ofensiva diplomática en Roma que mantuvieron Austrias y Borbones, arrancando sucesivas declaraciones papales favorables a la Inmaculada Concepción. Había que jurar la defensa de la Inmaculada para pertenecer a la Mesta, graduarse en Salamanca, ejercer la abogacía en Madrid o ingresar en la Real Academia. Y Carlos III adoptó los colores y la imagen de la Inmaculada para sus insignias, que a día de hoy lucen la reina de Inglaterra y el emperador del Japón.

Colección Miscelánea nº 46; formato 14×21,5 cm; 212 pags.

Precio: 18 €
SKU: M46