El cine, o la fábrica de sueños como la llamó Ilya Ehrenburg,
revolucionó la cultura y la forma de ver el mundo cuando el siglo
XIX acababa y se iniciaba el turbulento siglo XX. La magia de la
imagen en movimiento, a través de la cual podían verse historias
de todo tipo, supuso una enorme transformación para todos los públicos,
no sólo los pocos que por entonces aún sabían leer.
Y esa conmoción llegó a Toledo hace ahora 120 años, en 1897,
y desde entonces se haría un hueco en la propia ciudad y en la ilusión
de las gentes.
En el primer tomo, el historiador y escritor Fernando Martínez Gil
nos ofrece un repaso por las salas de cines que hubo en la ciudad
de Toledo desde esa fecha hasta el inicio de la Guerra Civil.
Desde la primera barraca del Cinematógrafo Universal instalada
en Zocodover (como la que se ve en la portada) hasta el cine Moderno
o el Toledo, pasando por otro buen puñado de iniciativas privadas
que aparecieron y desparecieron en esas cuatro décadas.
En el segundo Fernando Martínez Gil nos presenta un detallado repaso por las películas que se rodaron en Toledo en esos cuarenta años (1896-1936), desde los documentales
de tema militar rodados en la Academia de Infantería o las visitas de personajes
relevantes, a las películas que tenían como tema la historia o las leyendas de la
ciudad, para finalizar con las aventuras de la Orden de Toledo, ya en los años 20,
o la fijación de Luis Buñuel por la ciudad del Tajo, como plasmaría en su inolvidable
Tristana.

Precio: 40 €
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